Con nuestras compañeras catalanas, canelones y un cacho pizza, vamos lo típico...
Después continuamos con la fiesta, y nos lanzamos a un karaoke, a cantar el feliz navidad a todos, y LA BAMBA, los australianos alucinaban con el ritmo del abuelo. Esta grabado!!!
Al día siguiente, nos lo tomamos más tranquilamente, y dimos un paseo por la ciudad de Brisbane,que tenía unos canguros un poco más sofísticados, a los que el abuelo les cojió la medida en un momento.
Tambíen aproveché el buen tiempo para hacer un poco de submarinismo. Juas juas!!
Y es que en Brisbane hay playas hasta dentro de la ciudad, que se quedan abiertas toda la noche, con unos murciélagos gigantes, y con más fauna autóctona.
Este es el cocherito leré que nos lleva a través de cualquier paraje hacia donde deseemos. Una maravilla, se esta portando,y eso que le tratamos fatal, siempre va hasta las orejas de cargado y casi sin gasolina...
Ya a la vuelta hacia Sydney, aprovechamos para volver a Port Macquarie y volver a pasar por el hospital de koalas, que animal más bonito!!!!
Fijaos como duermen!!!
Allí les pillamos en la hora de la medicina y les vimos moverse, que eso ya es un milagro, ya que es los condenados se mueven menos que un gato de escayola.
Ya casi al lado de Sydney, estan las Blue montains, que de azul no tenían nada, pero de alucinantes un rato.
